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Una dosis repetida. Una pastilla olvidada. Un frasco viejo. Un suplemento que choca con otro medicamento. Los errores aparecen cuando la información está regada y nadie la ha juntado todavía.

Si hay duda, la duda se escribe. Después se consulta. Nunca se adivina.
Con todos los frascos reunidos, escriba una lista que se pueda actualizar.
Con la lista en mano, coordine una revisión con el médico primario o el farmacéutico. Es especialmente importante si hay muchos medicamentos, caídas, mareos, confusión, sueño excesivo, sangrado o presión inestable.
Compare las instrucciones de alta con los frascos de la casa, uno por uno.
Puede ser un pastillero semanal, alarmas, calendario visible o una hoja en la nevera. Da igual cuál, siempre que conteste tres cosas:
Dos personas dan la misma dosis porque cada una pensó que la otra no lo había hecho.
El médico la ve quince minutos. Usted la ve todo el día. Lleve observaciones concretas.
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